Hoy es uno de esos días malos.
Esos días en los que quiero que alguien se dé cuenta de que no estoy bien, pero
a la vez quiero estar sola. Y hoy me encuentro pensando en ti… De nuevo.
Constantemente quiero decirte lo
mucho que te extraño. Nunca supe lo que era valorar a alguien hasta que te
conocí a ti. Sabes que nunca me ha gustado decir este tipo de cosas, pero lo he
reprimido tanto que me lastima por dentro. Porque nunca decimos las cosas que
deberíamos hasta que es tarde. Yo nunca quise esto.
Nunca quise hacerte daño,
ni que nos distanciáramos así, sin casi darnos cuenta. "¿Cómo pude hacerle
tanto daño a una persona que me ha dado tanto?, que siempre me ha
apoyado." Estos pensamientos rondaban mi cabeza en esos momentos. Recuerdo
haber llorado como no había hecho en mucho tiempo, recuerdo susurrar "lo siento"
una y otra vez esperando que oyeras cada uno de ellos.
Recientemente no puedo dejar de
pensar en todo lo malo que te he hecho, nada de ello a propósito. "¿Cómo
pude ser tan egoísta?" es algo que me pregunto prácticamente todo los días
desde que te perdí.
Recuerdo las lágrimas resbalando
por mis mejillas. En ese instante me di cuenta de que todo lo que pasó, lo que
hizo que nos distanciáramos, era yo. Mi mundo se vino abajo. Nunca me había
sentido tan desilusionada conmigo misma.
Quiero que sepas que no te culpo
por nada, quizás en algún momento lo hice, pero no ahora. Tampoco te odio, nada
más lejos de la realidad. Creo que nunca te he querido tanto como te quiero
ahora.
LO.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario